AZZAR nació para vestir los días que realmente vivimos. La oficina. Un almuerzo. Un viaje. Una cena. Una celebración. Y todos los momentos que suceden entre ellos.
Crear ropa que pueda estar presente en todos esos escenarios es parte de nuestra manera de diseñar.

Vestirse bien no debería dejarse para después.

AZZAR / 2016
AZZAR / 2016
TODO EMPEZÓ CON ALGO PROPIO.
Después de años trabajando dentro de la industria de la moda y representando marcas internacionales, Lucía Banderas tenía muy claro qué quería hacer diferente. Veía un espacio entre la ropa cotidiana y la ropa reservada para ocasiones especiales. Ahí empezó AZZAR.
En Quito, en 2016. Las primeras colecciones fueron pequeñas. La marca fue creciendo, cambiando y aprendiendo con sus clientas. Diez años después, esa primera idea sigue definiendo nuestra forma de trabajar: diseñar prendas con carácter que puedan formar parte de la vida real de una mujer.

LUCÍA BANDERAS

Lucía Banderas, Quito
ANTES DE AZZAR, YA HABÍA TODA UNA VIDA EN LA MODA.
Lucía Banderas creció cerca de la confección y ha pasado gran parte de su vida profesional dentro de la industria. Antes de fundar AZZAR trabajó durante años con franquicias internacionales como United Colors of Benetton y Vértigo, una experiencia que le permitió conocer el negocio desde muchos ángulos y, sobre todo, entender a las mujeres que estaban del otro lado.
Después llegó la necesidad de dejar de construir alrededor de otras marcas y comenzar una propia. Así nació AZZAR. Su proceso sigue empezando de la misma manera: observando y escuchando.
DISEÑAR TAMBIÉN ES ESCUCHAR.
UNA PRENDA NO DEBERÍA TENER UNA SOLA VIDA.


Cuando diseñamos una colección pensamos en cómo cada pieza puede convivir con las demás. Un conjunto puede funcionar junto y cambiar completamente cuando se separa. Una falda puede vestirse para una celebración y volver a aparecer días después de otra manera.
Por eso nuestras colecciones se construyen como un guardarropa que continúa creciendo. No diseñamos looks cerrados. Diseñamos piezas que abren posibilidades.
MÁS FORMAS DE LLEVAR LO QUE ELIGES.
QUITO, ECUADOR
A UNOS PASOS DE LA TIENDA EMPIEZA CADA PRENDA.
Nuestro taller está junto a nuestra tienda de Quito. Esa cercanía define mucho de nuestra manera de trabajar. Aquí desarrollamos los patrones manualmente, cortamos, confeccionamos, colocamos detalles y terminamos cada pieza.
Un equipo de 12 artesanas está detrás de este proceso. Conocen las prendas desde que son un patrón sobre una mesa hasta el momento en que llegan a una clienta. Todo AZZAR se fabrica en Ecuador.



Trabajamos para aprovechar cada material de la manera más eficiente posible y reducir los desperdicios que quedan durante el proceso de confección. Buscamos textiles ecuatorianos siempre que la oferta lo permite y complementamos nuestra selección con proveedores de países vecinos, especialmente dentro de Sudamérica.
Linos, algodones, gabardinas ligeras y tejidos que se sienten bien puestos forman parte del lenguaje actual de AZZAR. La intención es sencilla: crear prendas bien hechas, pensadas para seguir en el clóset mucho después de una temporada.
Una prenda puede gustarte y todavía necesitar algo para sentirse completamente tuya. Por eso en AZZAR hacemos ajustes personalizados. Una cintura. El largo de un pantalón. Una manga. La caída de un vestido.
Tomamos las medidas en tienda y, cuando es necesario, la prenda pasa directamente a nuestro taller. Normalmente, uno o dos días después está lista. No se trata de cambiar el diseño. Se trata de hacer que funcione mejor para quien lo lleva.
Cuando una clienta entra buscando algo para una ocasión, nuestra conversación no termina cuando encuentra una prenda. Pensamos con ella cómo combinarla, cómo volver a utilizarla, qué otras piezas pueden cambiar completamente el look y, cuando hace falta, qué accesorios, maquillaje o peinado pueden acompañarla.
No queremos que alguien salga de AZZAR con algo que utilizará una vez. Queremos que salga sabiendo todo lo que puede hacer con ello.


TRAYECTORIA

DE QUITO, Y CADA VEZ UN POCO MÁS LEJOS.
AZZAR todavía se produce y se vende desde Ecuador. Pero sus prendas ya han viajado mucho más. A través de clientas, creadoras y mujeres que han elegido llevarlas, AZZAR ha estado presente en momentos y eventos en ciudades como Miami, Nueva York, Madrid, Londres y Dubái, además de distintos destinos de Latinoamérica.
También tenemos clientas que viven fuera del país y vuelven a AZZAR cada vez que regresan a Ecuador. Lo que empezó aquí comienza, poco a poco, a encontrar su lugar más allá.
@azzaroficial






